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BUZÓN

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sábado, 23 de julio de 2011

SENSIBILIDAD







Durmió a su hijo en brazos después de darle el último biberón del día. Lo acostó y lo arropó con cuidado de no despertarlo.
Abrió la ventana para oler el rastro de la tormenta.
Saboreó ese vino especial. Escuchó ese disco de blues que siempre le arrancaba lágrimas.
Amó a su mujer con la devoción que le inspiraba su cuerpo recién parido, más lleno de vida que nunca.
Se vistió aún de madrugada. Salió a la calle a cumplir su misión.

Por la tarde, frente al televisor, con la cabeza del perro en las rodillas, sonrió: las censuradas imágenes de dos cadáveres mutilados, y el rastro de sangre, subrayaron su triunfo.





Autora: Ana Tortosa




sábado, 16 de julio de 2011

FALLOS






Primer intento: No se esmeró lo suficiente, se apoyó en su trayectoria y se dejó mecer por ella. Falló.
Segundo intento: Decidió esmerarse más pero su intento fallido ya formaba parte de su trayectoria, volvió a fallar por falta de fe.
Tercer intento: Dos meses después, digeridos los intentos fallidos, se hizo la luz, finalmente comprendió las razones de sus fallos. Sólo entonces ganó.
Ella, con el pelo alborotado, lo miró a los ojos y sonrió feliz, por fin se sentía comprendida.















Autora: Andrea Paparella















sábado, 9 de julio de 2011

HUÉSPED







Cuando vio la larga y desencajada figura de don Quijote materializarse en el centro del salón, lanza y escudo en ristre, no se sorprendió lo más mínimo. Siempre supo que un personaje de ficción bien logrado está más vivo que cualquiera de los seres de carne y hueso con los que el azar nos obliga a compartir la existencia. Y más aún: que esta verdad es todavía más verdadera en relación al viejo manchego devorador de libros de caballería que con cualquier otro personaje de la vasta y diversa literatura universal. De modo que, sin apartar la mirada del recién llegado huésped, dejó el volumen II del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha sobre la mesita a su lado y, saltando presto del asiento, caminó jubiloso (y sintiendo en el alma una íntima e irrenunciable recompensa) al encuentro del Caballero de la Triste Figura que, como no podía ser menos, venía en compañía de su gordo y simple escudero Sancho Panza, con el que sostenía un intrincado e interminable diálogo al que él pronto, sin lugar a dudas, se incorporaría para siempre…









Autor: Carlos Enrique Cabrera















sábado, 2 de julio de 2011

LA MIRADA







No recordaba desde hacía cuánto tiempo nadie la miraba así, con esa atención, ese descaro, ese, casi le daba vergüenza pensarlo, deseo contenido que se escapaba en cada parpadeo. Repetía la imagen una y otra vez en su mente porque le producía una sensación placentera: la piel se estiraba, se tornaba tersa y el latido del corazón oxigenaba más deprisa las células. La excitaba, sí, la excitaba tanto como la aturdía. Sólo había sido un viaje en el ascensor, un roce inesperado por culpa de las bolsas de la compra, un lo siento, no ha sido nada y el silencio ensordecedor de aquella mirada impúdica, como si fuera la primera vez que viese a una mujer. Deseaba de una manera atroz coincidir de nuevo con él. Si la volvía a mirar de esa forma, olvidaría sin esfuerzo que podría ser su madre.





Autora: Anabel Consejo

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