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sábado, 14 de mayo de 2011

PASAR PÁGINA









A Teresa aquella página obstinada se le resistía, demasiada vida, demasiados recuerdos. Las yemas de tres de sus dedos parecían haberse fijado al papel como si de algún extraño conjuro se tratase. Pasó tres largos años llena de limitaciones, sus dedos fundidos con su pasado. Finalmente decidió cortar por lo sano y la pasó, al fin y al cabo se podía vivir con tres dedos menos.





Autora: Isabel González










sábado, 8 de enero de 2011

JUSTICIA





Lamentarán el error del año pasado. Tenían la sesión aquella misma tarde, la que aceptaron a cambio de disminuir condena. A través de aquel cristal pude asistir al momento en el que el psiquiatra tuvo que detener la hipnosis, el corazón empezaba a fallarles entre terribles convulsiones y gritos de dolor. Ahora ya saben lo que es perder a un hijo.




Autora: Isabel González



sábado, 11 de septiembre de 2010

INSPIRACIÓN





Marcela, exhausta, no podía dejar de escribir. Un olor putrefacto a carne en proceso de descomposición no tardó en invadir la estancia. Afortunadamente su mano derecha seguía en buen estado y pudo firmar la novela.





Autora: Isabel González


sábado, 17 de julio de 2010

YO CON AUGUSTO NO VOY MÁS A PASEAR






Augusto es un revolucionario convencido, mitin andante, despertador de conciencias, libertador de ilusos y sumisos. Ni grillos, ni moscas, ni perros se salvan de sus discursos libertarios, para todos tiene unas palabritas. Con las ovejas es muy distinto, con ellas se exalta, grita, se sale de sus casillas, tengo yo que sujetar su rabia ante las caras incrédulas y aborregadas de incredulidad de las merinas que no aceptan el genocidio de su raza, que no ven la sangre negra de sus cinceles homicidas.
Luego están las sirenas, tarea difícil, porque sus dulces cantos le confunden. Su mitin invitándolas a abandonar su sumisión y sus serviles cantos, se entrecorta por la somnolencia dulce y placentera que le induce a seguirlas. Ahí estoy yo, para salvarle de ser arrastrado a las profundidades por esas esclavas bellezas incapacitadas para la vida terrenal. Entonces un sopor dulce le mantiene en brazos de Morfeo unas cuantas horas. Cuando despierta, yo, su amigo, el dinosaurio más libre y paciente de la tierra,... todavía estoy allí.




Autora: Isabel González


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