
Paseaban por la playa y la vi, hacía más de dos años que no sabía nada de ella, éramos jóvenes, fue una decisión mutua y con toda seguridad equivocada, los seguí, entraron en una pequeña tasca, se quedó sola en la barra y me puse cerca de ella mirándola con insistencia, ella lo intuyó y volvió la mirada hacia mí, desafiante, le sonreí preguntándole, ¿no te acuerdas de mí?, sus ojos me miraron con estupor, interrogantes, sólo unos segundos y sonrió, ¡eres tú!, no te reconocí sin la barba.
A los pocos minutos salió él, nos presentó a los dos, nos saludamos, y me fui.
Apenas me dio tiempo a preguntarle por nuestro hijo, sólo me dijo que estaba bien. No volvimos a vernos nunca más.
Manuel.
Autora: Luna Domingo

