Colaboradores

BUZÓN

Enviad vuestros relatos para que la biblioteca crezca

fsabadia@live.com

viernes, 17 de junio de 2011

PORVENIR








La pitonisa se enamoró al primer golpe de vista de aquel hombre tan triste, que tenía más ganas de pasado que de futuro. Por eso no le cobró la consulta de tarot y le regaló una bola de cristal negro, Llévala siempre contigo, le dijo. Ahora, cada vez que el hombre triste se asoma a su porvenir, divisa al otro lado del cristal turbio un rostro de zíngara, con los ojos muy pintados.







Autora: Patricia Estebán








sábado, 11 de junio de 2011

MIENTRAS PASA LA VIDA





Mientras pasa la vida, un anciano con cabellos de plata se sentaba a contemplar como juguetean los niños del parque. Con la mirada perdida en el recuerdo, acariciaba la peluda cabeza de su fiel compañero.



Él... ausente, sonría vagamente. Fue un día como otro cualquiera, pero el cansancio de los años que cargaba a su espalda, tiraban inconsciente de su cuerpo hacía el suelo.Cada día le costaba más salir a sentarse bajo la encina, que él tanto amaba. Allí fué donde la beso por primera vez, donde cogió sus manos de porcelana, allí donde su sonrisa, le regaló un mundo de ilusiones.¿Y ahora que le quedaba...? Sino vagos recuerdos.Sus manos frías, sus bellos ojos azules perdidos en la inmensidad del destierro. Eso y un silencio perpetuo que le acompañaba siempre.Y él, tuvo que continuar su camino sin ella, mientras pasa la vida.La cama vacía, inmensamente sola, el olor en la almohada que desprendía su perfume, todo un vago recuerdo.Su único y fiel compañero de caminos, estaba tan cansado como él. Le costaba subir apenas los cinco escalones que separaban el portal de la puerta de entrada.Aquella tarde tenía frío, estaba especialmente melancólico, notaba la presencia cercana de su pequeña princesa como él la llamaba. Era un día gris, las nubes decoraban el cielo con unas intrigantes sombras, el sol escasamente alardeaba de su poder.Se puso en pie, para guarecer sus pensamientos entre las cuatro paredes de su casa. Allí, había confeccionado un mausoleo con pequeñas porciones de su vida.En el pequeño aparador de la entrada, una foto familiar, presidía el pasillo, más adelante el comedor y a escasos metros, la vieja mecedora donde ella tejía. Sobre la mesa de centro, un pequeño retrato, acompañado siempre de flores frescas. Él las recogía personalmente, una a una para regalárselas cada mañana.Era solo uno de los detalles frescos de luz de aquella pequeña estancia.Cogió la foto donde ella aparecía con sus hermosos ojos azules tan llenos de vida. Hoy... tan inmensamente profundos en su recuerdo y lo dejó sobre la cama.Acaricio la cabeza de su perro, con una ternura especial, le dijo que lo quería, que todo estaba bien. El animal lamió sus manos, él se dedicó a mirarlo fijamente a los ojos.Los dos entendían sin hablar.Se desvistió, se metió en la cama, siempre fría y se abrazo al pequeño retrato, el aire entraba por la ventana.¡ Aullaba!Comenzó a sentir una calma que estremecía, su interior. El silencio de repente inundó la habitación.Vio entrar por la ventana, una extraña silueta de negro vestida que le ofrecía la mano. A lo lejos la sonrisa de unos bonitos labios con vehemencia lo esperaban.El extraño ser, de tules negros como la noche y su abismal silencio lo derrotaban.Alargo la mano, se adhirió con un alhaja entre sus dedos. Amainaron sus miedos, su cansancio, y paso a paso se sentía rejuvenecer.Al final del camino; una luz blanca. Su pequeña princesa lo esperaba más allá de la luz. El pequeño perro, dormía profundamente a los pies de su amo.Mientras pasa la vida, el sol se dejó escurrir por la ventana.






Autora: Charo Caru







sábado, 4 de junio de 2011

EQUIPAJE





Una vieja valija olvidada en mitad de la carretera podría ser una simple casualidad. Quizás alguien olvidó cerrar correctamente su maletera y resbaló sin que nadie se diera cuenta. Era grande y vieja, sentí una inmensa curiosidad por ver su contenido. Soslayé alrededor para percatarme que no hubiera nadie. Me agaché para verla mejor y percibí un hedor extraño desde adentro. Acaricié suavemente la piel que cubría la maleta ya rugosa por los años. Desabroché los cinturones y di un vistazo hacia su interior. Habían viejas fotografías que me recordaban a un pasado antiguo, un par de cartas y viejas ropas fuera de moda. Hacia el fondo yacía un viejo mandil que tenía las iniciales A.B. Me quedé con gran curiosidad acerca del equipaje.
Lo enmarqué de perfil, al darle vuelta noté que era lo mismo. Un acto arriesgado me empujó a sortear suerte sobre la búsqueda de una identidad. Pensé diversos nombres y posibilidades que designaran la propiedad de alguien. Casi en actitud contrita me sentí avergonzada sobre mi escudriño silencioso. Sin embargo, nadie estaba a lo largo de la carretera y tenía el lugar perfecto para cometer la fechoría de husmear dentro de la valija. No podía quitármela de la cabeza, me recordaba mucho a una que tenía mi abuela y que siempre me gustó.
Miles de pensamientos asomaron por mi cabeza, podría ser de quién sabe quién. El huroneo me llevó a sus máximos estertores. Concebir diversas posibilidades sobre la identidad del dueño de la maleta. Al borde del hartazgo y sin más deseo de seguir mi camino. De repente, atisbé un pequeño baúl color plata con bordes rojos. No obstante, decidí partir pero no recordaba hacia donde tenía que regresar. Sin más ni más, me hallé tratando de abrir dicho arcón. Después de darle un golpe a la cerradura esta se abrió. Un olor intolerable me rebasó como una cachetada hacia atrás. Era una frazada de lana gruesa con símbolos indios. Quería jalarla pero me era imposible, parecía estar atosigada dentro del baúl. Primero vi una especie de largos huesos medio quebrados similares a los ciervos. Había una mano que aún mantenía un denario muy similar al que me regaló mi madre. Con desesperación traté de hallar la identidad del dueño de la valija. Sentí un aire frío dentro de mi cuerpo y Volteé hacia la carretera y no vi mi auto.
En ese instante, traté de recordar el nombre de mi hijo, mi madre y por último mi propio nombre. Estaba hasta el punto de la neurosis; cuando por fin hallé una identificación en una vieja billetera. Era Andrés Bisso. Mi nombre.


Autora: Mixha Zizek


sábado, 28 de mayo de 2011

NADIE










Imposible esconder sus opiniones. Asumió que los hombres no lograrían comprenderla nunca, aquella conclusión la desesperó, no soportaba la soledad, tampoco la compañía resignada ¿Quién sería su testigo? Nadie. Ansiaba sexo, caricias, observar el deseo en otros ojos. Mientras tanto y por primera vez, presa de gran nerviosismo, esperaba al hombre que había contratado para llenar de afecto un puñado de sus horas, en una habitación de hotel.


Autora: Andrea Paparella


sábado, 21 de mayo de 2011

RUTINA ESPECTRAL







Vendrás en cosa de una media hora. Estarás ahora caminando por nuestra calle, pisando las hojas de los castaños que ya han caído. Siempre te relaja el sonido de las hojas romperse bajo sus pies. Entrarás, dejarás las llaves en el recibidor, te quitarás la corbata, los zapatos y el traje. Entrarás en la ducha y dejarás que las ideas salgan de tu cabeza y se vayan por el desagüe. Dejarás que se escurran con el jabón y desaparezcan por las tuberías. Te vestirás con el pijama, comerás un par de piezas de fruta para hidratar tu garganta. Bostezarás y sonreirás cuando acaricie tu nuca. Veré cómo tu carne se estremece y se excita cuando sople detrás de tu oreja. Querrás meterte en la cama y jugaré con tu cuerpo hasta que te quedes dormido...Cuando lo hagas, volveré a entrar a esa dimensión de la que salgo sólo cuando llegas a casa. Volveré a entrar en esa pared dónde me emparedaron, esperando a que, de nuevo, anochezca para poder jugar contigo.









Autora: Belén inred















sábado, 14 de mayo de 2011

PASAR PÁGINA









A Teresa aquella página obstinada se le resistía, demasiada vida, demasiados recuerdos. Las yemas de tres de sus dedos parecían haberse fijado al papel como si de algún extraño conjuro se tratase. Pasó tres largos años llena de limitaciones, sus dedos fundidos con su pasado. Finalmente decidió cortar por lo sano y la pasó, al fin y al cabo se podía vivir con tres dedos menos.





Autora: Isabel González










sábado, 7 de mayo de 2011

SOMBRA










Ahí está su sombra (como cada día acude puntual a la cita no acordada) ya adelantándose a sus pasos, ya siguiéndolo con tenacidad y persistencia inconmovibles, ya colocándose a su lado como una igual, con el más absoluto descaro (y altanería e impertinencia) imaginable, demostrando de forma incontestable y palmaria cuán notables vienen siendo sus progresos en el desarrollo de una voluntad propia y cómo crecen sus niveles de autonomía e independencia, hasta qué punto está logrando asumir por entero el mando de su vida. Ah, viéndola ahora aquí, adherida al pavimento como un negrísimo betún gomoso, a cada instante más nítida y definida, mientras él cada vez más ostensiblemente se diluye y afantasma, le resulta por completo evidente que definitivamente terminará suplantándolo en todos sus papeles estelares.






Autor: Carlos Enrique Cabrera







Seguidores

Todas las fotos son de internet