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BUZÓN

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sábado, 4 de junio de 2011

EQUIPAJE





Una vieja valija olvidada en mitad de la carretera podría ser una simple casualidad. Quizás alguien olvidó cerrar correctamente su maletera y resbaló sin que nadie se diera cuenta. Era grande y vieja, sentí una inmensa curiosidad por ver su contenido. Soslayé alrededor para percatarme que no hubiera nadie. Me agaché para verla mejor y percibí un hedor extraño desde adentro. Acaricié suavemente la piel que cubría la maleta ya rugosa por los años. Desabroché los cinturones y di un vistazo hacia su interior. Habían viejas fotografías que me recordaban a un pasado antiguo, un par de cartas y viejas ropas fuera de moda. Hacia el fondo yacía un viejo mandil que tenía las iniciales A.B. Me quedé con gran curiosidad acerca del equipaje.
Lo enmarqué de perfil, al darle vuelta noté que era lo mismo. Un acto arriesgado me empujó a sortear suerte sobre la búsqueda de una identidad. Pensé diversos nombres y posibilidades que designaran la propiedad de alguien. Casi en actitud contrita me sentí avergonzada sobre mi escudriño silencioso. Sin embargo, nadie estaba a lo largo de la carretera y tenía el lugar perfecto para cometer la fechoría de husmear dentro de la valija. No podía quitármela de la cabeza, me recordaba mucho a una que tenía mi abuela y que siempre me gustó.
Miles de pensamientos asomaron por mi cabeza, podría ser de quién sabe quién. El huroneo me llevó a sus máximos estertores. Concebir diversas posibilidades sobre la identidad del dueño de la maleta. Al borde del hartazgo y sin más deseo de seguir mi camino. De repente, atisbé un pequeño baúl color plata con bordes rojos. No obstante, decidí partir pero no recordaba hacia donde tenía que regresar. Sin más ni más, me hallé tratando de abrir dicho arcón. Después de darle un golpe a la cerradura esta se abrió. Un olor intolerable me rebasó como una cachetada hacia atrás. Era una frazada de lana gruesa con símbolos indios. Quería jalarla pero me era imposible, parecía estar atosigada dentro del baúl. Primero vi una especie de largos huesos medio quebrados similares a los ciervos. Había una mano que aún mantenía un denario muy similar al que me regaló mi madre. Con desesperación traté de hallar la identidad del dueño de la valija. Sentí un aire frío dentro de mi cuerpo y Volteé hacia la carretera y no vi mi auto.
En ese instante, traté de recordar el nombre de mi hijo, mi madre y por último mi propio nombre. Estaba hasta el punto de la neurosis; cuando por fin hallé una identificación en una vieja billetera. Era Andrés Bisso. Mi nombre.


Autora: Mixha Zizek


sábado, 28 de mayo de 2011

NADIE










Imposible esconder sus opiniones. Asumió que los hombres no lograrían comprenderla nunca, aquella conclusión la desesperó, no soportaba la soledad, tampoco la compañía resignada ¿Quién sería su testigo? Nadie. Ansiaba sexo, caricias, observar el deseo en otros ojos. Mientras tanto y por primera vez, presa de gran nerviosismo, esperaba al hombre que había contratado para llenar de afecto un puñado de sus horas, en una habitación de hotel.


Autora: Andrea Paparella


sábado, 21 de mayo de 2011

RUTINA ESPECTRAL







Vendrás en cosa de una media hora. Estarás ahora caminando por nuestra calle, pisando las hojas de los castaños que ya han caído. Siempre te relaja el sonido de las hojas romperse bajo sus pies. Entrarás, dejarás las llaves en el recibidor, te quitarás la corbata, los zapatos y el traje. Entrarás en la ducha y dejarás que las ideas salgan de tu cabeza y se vayan por el desagüe. Dejarás que se escurran con el jabón y desaparezcan por las tuberías. Te vestirás con el pijama, comerás un par de piezas de fruta para hidratar tu garganta. Bostezarás y sonreirás cuando acaricie tu nuca. Veré cómo tu carne se estremece y se excita cuando sople detrás de tu oreja. Querrás meterte en la cama y jugaré con tu cuerpo hasta que te quedes dormido...Cuando lo hagas, volveré a entrar a esa dimensión de la que salgo sólo cuando llegas a casa. Volveré a entrar en esa pared dónde me emparedaron, esperando a que, de nuevo, anochezca para poder jugar contigo.









Autora: Belén inred















sábado, 14 de mayo de 2011

PASAR PÁGINA









A Teresa aquella página obstinada se le resistía, demasiada vida, demasiados recuerdos. Las yemas de tres de sus dedos parecían haberse fijado al papel como si de algún extraño conjuro se tratase. Pasó tres largos años llena de limitaciones, sus dedos fundidos con su pasado. Finalmente decidió cortar por lo sano y la pasó, al fin y al cabo se podía vivir con tres dedos menos.





Autora: Isabel González










sábado, 7 de mayo de 2011

SOMBRA










Ahí está su sombra (como cada día acude puntual a la cita no acordada) ya adelantándose a sus pasos, ya siguiéndolo con tenacidad y persistencia inconmovibles, ya colocándose a su lado como una igual, con el más absoluto descaro (y altanería e impertinencia) imaginable, demostrando de forma incontestable y palmaria cuán notables vienen siendo sus progresos en el desarrollo de una voluntad propia y cómo crecen sus niveles de autonomía e independencia, hasta qué punto está logrando asumir por entero el mando de su vida. Ah, viéndola ahora aquí, adherida al pavimento como un negrísimo betún gomoso, a cada instante más nítida y definida, mientras él cada vez más ostensiblemente se diluye y afantasma, le resulta por completo evidente que definitivamente terminará suplantándolo en todos sus papeles estelares.






Autor: Carlos Enrique Cabrera







sábado, 30 de abril de 2011

DICEN QUE HAN VISTO UN ANIMAL SALVAJE MERODEANDO POR EL IRIS DE MIS OJOS





Sé que no debería quererte. No al menos como lo hago, con el deseo palpitándome en las yemas de los dedos, queriendo meterte en mi cama y que me hagas daño, haciéndomelo con fuerza, mordiéndome el alma, demostrándome que el amor es sólo una insana y dulce violencia. Sé que lo deseas y yo... yo estoy... en fin, tú crees que soy mejor de lo que soy. Porque sé que gritarás y pedirás que pare y siga al mismo tiempo, porque sé que afilarte las uñas no te servirá de nada cuando veas brotar la sangre de mi piel y al bicho que llevo dentro decirte cosas endiablademente tiernas y pasmosamente duras. Sé que no lo creerías y sé que no hay lugar donde esconderse, lo que pasa entre un hombre y una mujer es sólo ciencia ficción, lo que pasaría entre nosotros es lo que sucede cuando encierras a dos alimañas en un habitación cerrada... el amor es eso, el sexo es eso, es caer desde muy alto y muy puro a un lugar muy profundo y muy sucio. Pero claro, tú no quieres saberlo, no quieres entrar en algo que no entiendes... y yo... yo soy mucho peor de lo que crees, y al mismo tiempo soy infinitamente mejor de lo que crees que puedes soportar.


Autora: Anna



sábado, 23 de abril de 2011

SOLO DE VIOLÍN



La violinista pelirroja apura el sonido de la última nota en su instrumento y va dejando que poco a poco se convierta en silencio. Aparta el violín de su rostro y lo guarda entre sus brazos con manos lánguidas. Permanece inmóvil, sentada en el vestido negro, como si el concierto no hubiera terminado. Al fondo de la sala, un revuelo. Gente moviéndose entre las butacas. Al parecer, el señor que no ha dejado de toser la dos últimas horas ha sufrido un infarto. Le aflojan la corbata, le dan aire con el programa. La violinista sonríe, mientras, ahora ya sí, esconde el violín dentro de su caja.




Autora: Patricia Estebán






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